Capitulo 1
Era
una noche fría, yo diría que gélida, donde una sombra caminaba sin
compañía por un callejón en el lado este de Laria, la ciudad más
grande del Reino de Kriantus, esa sombra caminaba despreocupada de
los peligros a los que podría caer, pero al parecer si los conocía
bien, pues justo cuando paso debajo de un farol que iluminaba la
calle, se mostró su rostro, era Drake, o como lo llamaban en la
cofradía, “el pequeño genio”, pues eso era, pero el muy pillo
se hacía pasar por idiota para que no le dieran una tunda por
“sentirse superior a los otros”, ¿Cómo podía sentirse
superior, si estaba en una de la parte más baja de la jerarquía, si
es que había, de la cofradía Los Aulladores?, era solo un niño de
diez años, casi once, si lograba sobrevivir los próximos tres días,
el niño era un tanto bajito, tenía unos ojos verdes oscuros y
penetrantes, que de seguro eran la envidia de algunos, tenía el
cabello grasiento, y sus ropas, si se les podía llamar así, no eran
más que harapos, estaban desgarradas y se diría que pútridas, si
el niño hubiera tenido mejor suerte al nacer, tal vez habría sido
algún rompecorazones, pues el pequeño era todo un guapuras.
Drake
se dirigía a su lugar de trabajo favorito, La Grulla de Plata, era
un bar cualquiera, pero allí se reunían la peor calaña de la
ciudad, lo que significaba dinero, con algo de suerte conseguiría
unas pocas monedas, y si de verdad la suerte le sonreía esa noche,
hasta un krian de oro. Al llegar, Drake haría su mejor artimaña
para pasar sin llamar la más mínima pisca de atención, y eso fue
lo que hizo, como era costumbre había una pelea llevándose a cabo,
y como siempre Drake recogería las monedas regadas en el piso,
robaría la comida que dejaban desprotegida los espectadores de la
pelea, y su parte favorita, escupiría en la cerveza de todos, cosa
que le causaba mucha risa, Drake estuvo de suerte esa noche, recogió
trece krian de cobre y dos krian de plata, ahora podría gozar de la
noche, al acabar la pelea, de inmediato, di paso a otra, Drake ya no
tenía por qué robar esa noche, pues había acumulado el peaje de la
cofradía y le sobraba para darse el lujo de comer decentemente esa
semana, lo que si no pudo soportar, fue la tentación de conseguir
más comida, a su vista había un trozo de carne, que se veía
realmente suculenta, Drake se acercó sigilosamente a la mesa,
procurando de que no le viesen o hacer ruido, al estirar el brazo
para recoger su presea, una mano lo detuvo, a Drake casi le da un
infarto, trato de zafarse con todas sus fuerzas, ¿Pero qué fuerzas
podía tener aquel niño que solo había comido pan aquel mes?, pero
fue inútil, de pronto unos ojos marrones lo vieron, esos ojos no
eran normales, Drake sentía que podían quitarle su alma, cerró los
ojos para evitarlo, cuando de pronto se oyó – Oye niñato, sería
más fácil si la pidieses amablemente – Drake, abrió los ojos al
oír lo que aquel sujeto le había dicho, nunca creyó que aquel
sujeto lo estaba mirando – ¡Oye! ¿Lo vas a pedir amablemente o
tendré que entregarte a aquellos? ¿Eh? – es sujeto raro señalaba
a los tipos que aún seguían peleándose, Drake sabía que si no
quería que le quitasen lo que había “encontrado” y además que
le diesen una buena tunda sería mejor hacerle caso a aquel sujeto.
-Bueno,
¿Puede convidarme de su comida mi señor? – diciéndolo a
regañadientes.
-¡Claro!
No faltaba más, adelante siéntate y disfruta, niñato –
diciéndolo con una sonrisa que Drake creía era de burla, y lo era.
Drake
mientras comía comenzó a escrutar con la mirada a aquel sujeto que
“lo invito a comer”, era de una altura un poco mayor a la media,
su piel era de un tono oliváceo, tenía unos ojos azul claro,
llevaba una túnica gris oscuro, al cinto tenía una empuñadura de
mano y media, fue la única arma que divisó, «termino de comer y
salgo corriendo», eso fue lo que pensó, pero antes de terminar el
bocado que tenía ya en la boca aquel sujeto extraño dijo – Espero
que no pienses comer y huir, eso sería muy descortés de tu parte,
por cierto tu estrategia de robar la comida de los que están
peleando y recoger las monedas es . . . ingeniosa, pero no infalible,
si hubiese sido así no tendríamos esta charla – Drake quedó
estupefacto, no podía creer lo que oía, aquel extraño lo había
visto infraganti, pero ¿Por qué no me delató? ¿Qué es lo que
quiere de mí? Todos quieren alga a cambio, eso fue lo que dedujo
Drake de la situación.
– Oiga,
¿Qué es lo que busca con todo esto?, porque esto no lo hace de
gratis, ¿o sí? – preguntó Drake al sujeto.
– ¿Qué
es lo que quiero?, es una buena pregunta tendré que pensar un
momento, mmm, pues lo que quiero es entrenarte.
– ¡¿Entrenarme?!
Pero ¿Para qué?, ¿Por qué?
– Niño,
¿Sabes qué es la magia?
– Claro
que se lo que es, no soy un idiota.
– No
he dicho que lo seas, pero a lo que iba, tú tienes mucho potencial
para ser mago, lo supe cuando te toque, por eso quiero entrenarte,
¿Qué me dices, es una gran oportunidad para dejar esta vida que
tienes? – Drake no podía creer lo que oía, era un mago, o por lo
menos lo seria, lo único que pudo decir fue – ¡Claro!
– Bien,
te veo mañana a primera hora en la entrada norte de la ciudad, por
cierto me llamo Albert Dartuk.
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